viernes, 12 de mayo de 2017

Ketuvot 64 - La comida, el techo y la ropa!

Ya hemos dicho que según la Torá el hombre esta obligado a proveerle a la mujer de: relaciones sexuales, comida y ropa. Ya hemos visto también como el Talmud regula la cantidad de veces que el hombre tiene que tener relaciones sexuales con su mujer dependiendo del trabajo que este tenga. Es tiempo ahora, en nuestra Guemará del día, de poner “limites” y de reglamentar las otras dos obligaciones. ¿Cuánta comida debe darle el marido a su mujer? ¿Si la mujer quiere comer salmon y carne todos los días el marido esta obligado a proveerle? ¿Si la mujer quiere ropa nueva cada semana tiene su marido la obligación de comprarle?

Una nueva Mishná nos clarifica un poco el panorama. En esta Mishná se habla, entre otras cosas, de cuanta comida debe el hombre proveerle a la mujer por semana. Debe darle ciertas cantidades de trigo y cebada, frijoles, aceites, higos secos y otras frutas. Como vemos y se desprende de la Mishná el hombre debe alimentar a su mujer pero no necesariamente con las comidas más caras (presten atención que ni pescados, ni carnes ni quesos, ni vinos, que por lo general son productos caros y de consumisión poco frecuente son mencionados aquí).

En una segunda categoría el marido debe proveerle a la mujer de una cama, de un colchón y de una alfombra. Como asi también un pañuelo para cubrirse la cabeza, un cinturón, sandalias y ropas por un valor de 50 Zuz al año. Nuevamente vemos aquí que si bien el marido tiene la obligación de proveerle un techo y ropas a su mujer no se habla aquí ni de joyas ni de prendas de alta costura.


Por último la Mishná resalta que también el marido le debe dar una ma´ah (una x cantidad de dinero) por semana para que ella lo administre como ella quiera para así satisfacer todas sus otras necesidades. Vale la pena terminar con la última frase de nuestra Mishná: “¿A qué hace referencia está Mishna? A un pobre del pueblo de Israel sin embargo una persona con poder adquisitivo superior debe hacer todo correspondiente a su honor”. Es decir, la Mishná establece el piso mínimo que un marido no muy pudiente debe garantizarle a la mujer sin embargo mientras más dinero uno disponga más debe ser lo que uno le entregue a su mujer.